Según la consultora Gartner, en el 2017 habrán más de 450 millones de usuarios en todo el mundo utilizando dispositivos móviles para realizar pagos online, una actividad que terminará por generar cerca de 500.000 millones de euros para el comercio móvil durante ese año. A pesar de este prometedor futuro, el pago móvil o m-payment todavía está dando sus primeros pasos en España.
Si bien existe una alta penetración de smartphones en el mercado español (66%), los pagos móviles no se han logrado consolidar con la fuerza que podrían hacerlo. De hecho, algunas tecnologías relacionadas todavía no cuentan con la infraestructura adecuada para funcionar. Por ejemplo, la Near Field Communications (NFC), promulgada desde hace más de un año activamente en el país por la compañía iZettle, no ha logrado consolidarse debido a que hoy en día sólo el 2% de comercios posee un terminal con dicho acceso.
Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que el país esté condenado a un desarrollo lento en dicho sector. De hecho, el 2014 ha comenzado con grandes expectativas debido a que varios bancos y tele-operadores han comenzado a dar pasos importantes con respecto a la promoción del pago móvil. A este respecto, el informe de Tecnocom y AFI sobre las tendencias de los pagos móviles en España y América Latina ha establecido que las alianzas entre entidades bancarias y empresas de telecomunicaciones (como el proyecto conjunto entre La Caixa, Movistar, Orange, Vodafone y Visa) representan una tendencia en alza que seguramente ayudará al desarrollo del m-payment en España.
Además de ello, ya existe una clara tendencia al crecimiento de los pagos móviles. De acuerdo con un reciente estudio de Forrester Consulting, el 13% de los usuarios móviles en España utilizan sus dispositivos móviles para realizar compras. Igualmente, otro informe de la consultora Penteo ha establecido que el 23% de las pequeñas y medianas empresas españolas esperan implantar pagos móviles durante los próximos seis meses.
Considerando lo anterior, es indudable que el desarrollo del pago móvil en España necesita de una mayor inversión a nivel de infraestructura tecnológica. Sin embargo, si se toma en cuenta la considerable penetración de smartphones en el mercado, el creciente número de alianzas entre bancos y teleoperadores, y el interés que las PyMES están mostrando en la adopción de pagos móviles, seguramente podemos ser bastante optimistas con respecto al futuro del m-payment en España.


