Esta semana marcó el despliegue de las antenas de conformación de haz evolutiva (E-Beamforming) en los nuevos terminales de gama alta, preparándolos para las redes de comunicación de nueva generación. A diferencia de la conformación de haz estática o de baja latencia utilizada en 5G, la tecnología E-Beamforming utiliza una red de antenas masivas (MIMO) gestionada por IA para «aprender» el entorno físico del usuario y predecir las reflexiones de la señal. El dispositivo no solo apunta la señal al router o a la torre, sino que «rebotará» la señal en las paredes o superficies cercanas de manera coordinada para evitar obstáculos.
Técnicamente, el dispositivo realiza una medición continua del entorno mediante un sensor de haz (beam-sensor) que registra cómo llegan las ondas a cada antena individual. Un procesador dedicado (DSP de radiofrecuencia) calcula la matriz de fase necesaria para que, al combinar las señales de todas las antenas, la interferencia sea destructiva en direcciones no deseadas y constructiva exactamente en la dirección de la antena receptora.
El avance técnico de esta semana es la «coherencia de canal móvil»: mientras que antes este cálculo se hacía lentamente, ahora se realiza cada 10 microsegundos, permitiendo que el usuario pueda estar moviéndose a alta velocidad o en entornos con muchas obstrucciones y mantener una conexión estable de múltiples gigabits por segundo. La integración en el silicio es total: las antenas están impresas mediante técnicas de deposición de vapor directamente en la carcasa interna del dispositivo, convirtiendo el chasis mismo en una antena gigante. Esto elimina las «zonas muertas» de conectividad y permite que la latencia se reduzca a niveles cercanos al tiempo real, habilitando aplicaciones móviles que antes eran impensables, como la tele-cirugía o el control industrial remoto desde un smartphone.



