La Resiliencia Empresarial

El incremento de los desastres naturales a nivel mundial, la pandemia del Covid-19 que sigue azotando al mundo, la amenaza latente de ataques terroristas por parte de extremistas religiosos o simplemente la escasez de servicios básicos que puedan suplir los diferentes sistemas dentro de un centro de datos, hace que estar preparados para un desastre de cualquier índole y contar con un plan de continuidad operativa del negocio tome cada vez mayor relevancia dentro de las empresas de cualquier tamaño o sector. “Estar un paso adelante, o simplemente estar preparado, puede hacer la diferencia entre una perdida imperceptible y una pérdida de millones de dólares para un negocio hoy en día”, comenta Nelson Santacruz, ingeniero especialista en Servicios Consultivos de Tecnología.

Muchos han oído hablar de la resiliencia a nivel personal, pero a raíz de la pandemia, este nuevo concepto toma cada vez más y más fuerza. La Resiliencia Empresarial, puede definirse como la capacidad que tiene una empresa para contraponerse y recuperarse de los cambios constantes que pueda sufrir, además de tener la capacidad de identificar y medir las condiciones usualmente inestables de sus sistemas y transformarlas para lograr resultados positivos o estables en medio de la adversidad.

Llevando esto al área de IT, nos adentramos en el mundo de la continuidad de negocios, o de cómo las empresas a través de las herramientas y procesos de IT, definen los tiempos de recuperación esperados, los actores involucrados y las perdidas aceptables al momento de que ocurra un desastre que afecte los sistemas de la compañía.

“El plan de continuidad de negocios es una serie de procesos con los involucrados y herramientas definidas, en aras de garantizar que el negocio pueda seguir operando posterior a la ocurrencia de un incidente. Dicho plan será más o menos efectivo, a medida que los objetivos de este sean alineados con los objetivos del negocio, así como que se tengan bien definido los actores involucrados, la estrategia de acción, los componentes tecnológicos y los procesos en caso de que algo adicional falle”. No sólo basta con tener un sitio de contingencia, o la mejor tecnología, sin tener una buena comunicación entre los diferentes recursos humanos que la operan y que tengan claridad de cómo actuar en función de mantener la operación de la empresa dentro de los parámetros definidos, acota.

Para que una empresa logré alcanzar un nivel alto de resiliencia empresarial, debe tener claro los riesgos a los que su negocio se encuentra expuesto, tener un plan en caso de desastres que le garantice su continuidad operacional, dar a conocer e involucrar desde el primer momento a sus recursos humanos en todo el proceso de continuidad de negocio y atención ante desastres, y finalmente, contar con la tecnología necesaria para garantizar que se puedan cumplir con los niveles de servicio acordados dentro de sus procesos, con el fin de tener el menor tiempo de afectación posible, y que sus clientes perciban lo menos posible las secuelas de dichos inconvenientes operacionales, que a su vez se traduce en minimizar las pérdidas monetarias y reputacionales de la empresas a su mínima expresión tolerable.