Snowden advierte que la vigilancia del gobierno en medio de COVID-19 podría ser duradera

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Edward Snowden  advirtió el lunes que las medidas de vigilancia de alta tecnología que usan los gobiernos para combatir el brote de  COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus recientemente identificado, podrían tener un impacto duradero. Eso es según una entrevista con el  Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague.

Según los informes, el gobierno de los EE. UU. Está en conversaciones con empresas tecnológicas como Facebook y Google para  utilizar datos de ubicación anónimos de los teléfonos  para ayudar a rastrear la propagación de COVID-19. Mientras que algunos dicen que la medida podría ser una herramienta útil para que las autoridades de salud rastreen el virus, otros han expresado su preocupación acerca de que su información se comparta con el gobierno. 

Snowden, un ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional que filtró documentos sobre actividades de vigilancia masiva, dijo que los gobiernos pueden extender el acceso que tienen a la información personal de las personas durante una crisis y usarla para monitorear sus acciones. Durante esta pandemia, por ejemplo, los gobiernos podrían decir que están preocupados por la salud pública y podrían enviar una orden a cada rastreador de actividad física para analizar medidas como el pulso y la frecuencia cardíaca, y luego exigir acceso a ese tipo de actividad, dijo. 

Después de que el virus desaparezca y los datos estén disponibles para ellos, los gobiernos pueden usar nuevas causas, como las amenazas terroristas, para justificar la recopilación y el análisis continuo de los datos de las personas, dijo. 

“Ya saben lo que estás viendo en Internet”, dijo Snowden durante la entrevista. “Ya saben dónde se mueve su teléfono. Ahora saben cuál es su frecuencia cardíaca, cuál es su pulso. ¿Qué sucede cuando comienzan a mezclarlos y aplicarle inteligencia artificial?”

En 2013, Snowden reveló detalles de los programas de vigilancia de la  NSA  a los periodistas, lo que generó una mayor preocupación por la privacidad en la era digital. Enfrenta cargos de espionaje y robo de propiedad del gobierno en los Estados Unidos, y ha estado viviendo en Rusia desde 2013.