Ilusiones En Tres Dimensiones

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Definitivamente, no hay un acto de ilusionismo que se compare con el cine. El solo hecho de hacer fotografías reveladas en un material traslucido y que sean pasadas en secuencia con una relación de 24 de estos fotogramas por cada segundo para producir movimiento, oír sonidos y sobre todo: transmitir emociones, es algo totalmente incomparable.

Y cada época desde su aparición comercial en 1895 ha sido testigo de mejoras en su infraestructura; bien sea mediante el sonido, el color, o en el caso de una de las tecnologías más polémicas en el campo visual: el cine en tres dimensiones o 3D. Unos lo detestan. Otros lo aman. Examinemos esta moda actual en el cine.

Ni es Nuevo, Ni es en Viejo. Es en 3D

El cine en 3D data desde la aparición de las películas. Muchos trataban de recrear en movimiento lo que ya era algo tradicional en fotografía: la estereoscopia o cómo tomar imágenes tridimensionales y proyectarlas en aparatos para crear la ilusión de profundidad. Del mismo modo, hubo un instante entre 1952 y 1954 donde era la sensación del momento ver películas en tres dimensiones. Incluso directores del alto prestigio como Alfred Hitchcock se unieron a la moda de entonces; en el caso del maestro del suspenso fue con el film “Dial M For Murder” con Grace Kelly y Ray Milland. Era lógico: la televisión había llegado y había que regresar al público a las salas con pantallas más grandes, sonido mejorado, CinemaScope, Panavision, Cinerama y muchos más procedimientos para hacer del cine una experiencia total. Y como toda moda… pasó de moda cuando los dos filmes que se debían proyectar al mismo tiempo no estaban sincronizados; cuando por efecto de la dimensión de la sala de cine se perdía el efecto 3D en las butacas con mayor curvatura, o cuando al ver comics estos tenían un aspecto como de recortes de cartón contra los fondos planos. Así mismo, la llegada del formato de pantalla ancha acabaría con la experiencia tridimensional. Pero sólo por un breve tiempo.

En la década de los 80, al mismo tiempo que había un breve resurgimiento del formato en su versión años 50 con filmes como “Jaws 3-D” o “Friday the 13th. Part III”, de manera sostenida y calmada entraba en la escena la compañía IMAX con sus pantallas de 6 y 8 pisos de altura; terreno fértil para el uso de un 3D mejorado y en principio para ser usado en sus filmes de corte documental. De igual modo, The Walt Disney Company empezó a usar tridimensionalidad para muchos filmes de atracción que se exhibían en sus parques; célebres son “Captain EO” dirigido por Francis Ford Coppola en 1984 y protagonizado por Michael Jackson, “Honey, I Shrunk The Audience” de Daniel Rustruccio y “T2 3-D: Battle Across Time” dirigido por uno de los mayores propulsores recientes del 3D: James Cameron. Esta estrategia de Disney abonaría el terreno para que las audiencias fuesen en el futuro más receptivas al cine en tres dimensiones.

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Favor Pónganse sus Lentes. La Película va a Comenzar

 

La moda actual del cine en 3D tiene fecha de arranque: noviembre de 2004. En esa ocasión se estrena “The Polar Express” de Robert Zemeckis que, además de las copias en 2D que se pasaron en 3.584 salas norteamericanas, también se estrenó en 3D en sólo 66, pero con el agregado que eran en IMAX, siendo este el primer film nuevo de un estudio poderoso de cine (Warner Bros.) que se estrenaba en estas salas grandes y en tres dimensiones. El retorno monetario de las últimas fue de 25% del total de la taquilla en bruto; una proporción de 14 veces más que en su versión 2D. A partir de entonces todos los grandes estudios de cine se dedicaron a hacer filmes en 3D, particularmente atracciones de verano, y casi como una epidemia. El abanico de géneros iba desde animación hasta terror, curiosamente los dos géneros principales de la moda en los años 50.

Pero en diciembre de 2009 las cosas tomarían un giro interesante cuando el ya mencionado Cameron estrena su gran obra, “Avatar”, misma que había conceptualizado desde 1995 cuando promocionaba su film “True Lies” y en función que fuera en 3D. No lo hizo por las limitaciones tecnológicas de entonces, pero luego del éxito avasallante de “Titanic” en 1997 decide tomarse 12 años para desarrollar la historia y en especial, la tecnología de punta que se usó para su filmación, creando con ello una obra que, a diferencia de películas en 3D convencional donde los objetos salen de la pantalla, en el caso del film más taquillero de todos los tiempos es a la inversa: se crea profundidad y planos de perspectiva. Ante lo grande que fue el éxito del film y con el prestigio del director como agregado, muchos otros se lanzan a realizar filmes en 3D, incluso maestros como Wim Wenders que dirige “Pina” – un documental sobre la bailarina alemana Pina Bausch, ballet y danza contemporánea en 3D–, Martin Scorsese con “Hugo” –uno de los trabajos más excelsos y preciosistas en 3D– y Ang Lee con su reciente “Life Of Pi” –un film capital y marca de agua junto con “Avatar” para resaltar lo bueno del 3D–. Estos 4 directores han declarado públicamente estar a favor de este tipo de cine; incluso Scorsese mencionó que sus filmes futuros serán en tres dimensiones dependiendo del género. Dicho por Martin: «En un principio, la gente rechazaba las películas en color. A los críticos y a los directores les parecía que era adecuado solo para los musicales y los ‘westerns’. Unas décadas después, todas las películas eran en color. Creo que pasará algo parecido con las tres dimensiones

No todo es comics y terror en 3D.

 

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   Pero No Todos Aman el 3D

 

Es cierto. Películas como “Amour” de Michael Hanecke no se beneficiarían del uso del 3D por el carácter intimista que poseen. Más existe una serie de directores y críticos de cine negados a reconocer el uso –o abuso– actual de los filmes en tridimensional, en particular con los filmes hechos en 2D que se transfieren a 3D. Uno de estos es Christopher Nolan, director de “Memento” y de la actual trilogía de películas de Batman con Christian Bale de protagonista. Nolan ha mencionado, y citamos: “Creo que es un error comparar 3D vs. 2D. El todo de la imaginería cinemática es que sea tridimensional… El 95% de nuestra percepción de fondo viene de lo ocular: oclusión, resolución, color, etcétera, por lo que es un error llamar un film en 2D “un film en 2D.”” De igual forma Nolan ha criticado que filmar en video digital para este fin no provee una alta calidad de imagen suficiente, una pérdida de brillo en el producto final (algo más relacionado con una mala calibración de los proyectores en las salas) y que las cámaras en 3D no se comparan con lentes de alto rango.

Así mismo, el recién fallecido crítico de cine Roger Ebert fustigaba al 3D al catalogarlo de “muy débil” en cuanto a resolución de imagen, que distrae o que produce náuseas, además de aportar poco o nada a la experiencia cinemática considerando que el 2D daba de por sí suficiente ilusión de profundidad. Aun cuando no se oponía al 3D como posibilidad, sí lo criticó como sustituto de las películas tradicionales.

Pero quizás el más enérgico de los enemigos del 3D es el crítico británico Mark Kermode, quien ha dicho que “no agrega valor a un film”, y que aunque le gustó “Avatar”, las cosas impresionantes que le gustaron no tuvieron que ver con el 3D. Aparte de argumentar el problema del brillo en los filmes, también ha criticado el que los distribuidores de cine limiten las funciones en 2D en favor de las de 3D, con un precio más alto por entrada y en detrimento de la posibilidad de elegir del público sobre que ver o no.

En esta discusión también ha intervenido el propio James Cameron. Este ha dicho: “Después de “Toy Story” hubo muchas películas malas por computadora porque todos pensaban que el éxito era la computación gráfica y no los grandes personajes que fueron bella y cálidamente diseñados. Ahora, tienes a mucha gente convirtiendo películas de 2D a 3D, que no es lo que hicimos. Ellos esperan el mismo resultado, cuando seguro y probablemente trabajan contra la adopción del 3D porque estarán colocando un producto inferior.

 

Y ¿Qué Vemos?

 

Lejos de ubicarnos en una acera u otra, reconocemos que el cine en tres dimensiones –bien realizado con una buena historia y un buen tratamiento del film en lo técnico y en lo actoral– es una buena posibilidad de transmitir emociones que, a la final seguirán siendo las mismas que en una película convencional; sólo es otro fotograma sobre el cual pasamos las mismas imágenes a 24 cuadros por segundo, pero con el añadido de tenerlas más cerca de lo que las vemos normalmente. E independientemente de cómo se vea el cine, siempre será una gran experiencia sensorial y emocional.

El cine es una magia. Sumerjámonos en ella.