G DATA anima a empresas y particulares a preguntarse qué sucede, dónde se almacenan y cómo se protegen los datos personales que continuamente ponemos en manos de terceros, proveedores de servicios de todo tipo en Internet.
Recientemente, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. ha prohibido a sus agencias federales usar programas de seguridad desarrollados en Rusia con la sospecha de que la inteligencia de ese país pudiera utilizarlos para conseguir acceso a los sistemas protegidos. Esta decisión está obligando, especialmente a las empresas, pero también a los usuarios domésticos, a repensar su estrategia de seguridad.
Sin embargo, no solo los fabricantes de origen ruso están sometidos ahora a un mayor escrutinio cuando hablamos de privacidad y protección de datos, lo mismo sucede con las soluciones desarrolladas en Estados Unidos, que están obligadas a cooperar con agencias de inteligencia como la NSA.
Ya en el año 2011, G DATA firmó con TeleTrust, asociación de empresas de seguridad TI auspiciada por los ministerios alemanes de Interior y de Economía y Tecnología, un estricto compromiso de «no-backdoors», lo que significa ausencia de puertas traseras o brechas de seguridad que puedan ser usadas por agencias de inteligencia o terceros, así como el compromiso de no entregar o redirigir a estas organizaciones ningún tipo de dato.
G DATA garantiza que los datos de sus clientes se quedan en Europa, es decir, regulados por las leyes de protección de datos europeas, en concreto, las alemanas, una de las más estrictas de todo el mundo y por el nuevo GDPR.
